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sábado, 21 de septiembre de 2019

Las tensiones del mundo actual

El mundo contemporáneo vive una serie de tensiones complejas que se manifiestan en todos los aspectos de la vida. Se puede tomar algo tan cotidiano como la vestimenta para desarrollar una narración de tales tensiones.

Estas tensiones son en realidad una única tensión: la tensión entre las que denominaremos necesidades globales y las individuales. Sea realizado un recorrido por diversas tensiones antes de llegar a la medular.

Un recorrido

Un primer punto a relatar es la tensión entre la cultura global y la cultura local. La globalización permitida por las tecnologías de la información y las comunicaciones tienden a uniformar la cultura. Las celebridades lo son a nivel casi global. Estas celebridades mundiales son principalmente las mediáticas, no los intelectuales ni los científicos, sino los políticos, que vemos en todos los medios de comunicación social, los artistas de los medios del entretenimiento visual – cine, series televisivas y videoclips musicales -, y los de los nuevos medios: influencers en medios como Youtube e Instagram. Estas celebridades aplican discursos que sean entendidos en cualquier cultura, requisito fundamental para tener una audiencia mundial. De esta forma difunden un modo de ver la vida global. Uno de los aspectos de su lenguaje no verbal es que visten acorde con modelos globales. Así que son también modeladores de formas de vestir.

El manejo de marca global de las celebridades, lograda gracias a que la tecnología eliminó la distancia, no es algo que escape a la visión de las marcas. Las marcas, sea en alianza estratégica con la celebridad, sea una marca propia, crean colecciones que son ofrecidas a nivel mundial en cadenas comerciales y puntos de venta especializados. Los consumidores más jóvenes desean imitar a los artistas y deportistas. Los consumidores de más edad imitan la elegancia de políticos para vestir la corbata que exhibirán en sus reuniones ejecutivas.

Para reflejar la tensión recordemos a un conspicuo icono de la conciencia humana: Gandhi. Uno de los símbolos que utilizó él para mover a sus conciudadanos a adquirir una conciencia de identidad nacional fue la de vestir la indumentaria propia de la cultura india, el dhoti. Era rechazar la indumentaria británica. Además, hilaba a mano la tela que usaba para implicar aún más contundentemente el rechazo a los productos británicos.

Otro ejemplo es Rigoberta Menchú quien viste la indumentaria tradicional guatemalteca de los quichés mayas. Recibió el Premio Nobel de la paz en reconocimiento a su lucha por la justicia social y reconciliación etno cultural basada en el respeto a los derechos de los indígenas. Su vestimenta era una reivindicación de ese respeto reclamado. En su discurso exclama: “¡Libertad para los indios donde quieran que estén en América y en el mundo, porque mientras vivan vivirá un brillo de esperanza y un pensar original de la vida!” (Rigoberta Menchú, s.f.) No podemos dejar de recordar la reivindicación del premio Nobel de literatura de 1992, Gabriel García Márquez, al recibir su premio vestido con el liqui liqui, traje de gala propio de los llanos de Colombia y Venezuela.

Son claros ejemplos de la existencia de la tensión entre la cultura global y la local.

Lo local puede que a muchos no le signifique mucho en relación al vestir. Pero sí en relación a la búsqueda de la justicia de los trabajadores de zonas remotas vs. la economía familiar local. Naomi Klein es una periodista, escritora y activista canadiense que crítica la globalización y el capitalismo. En el año 2000 publicó un libro denominado No Logo que, “… para muchos, [es] el manifiesto de los movimientos contra la globalización de las corporaciones privadas” (Naomi Klein, s.f.). En No Logo, Klein además de atacar las estrategias de las grandes empresas que incitan la cultura de masas a través de las marcas, acusa a algunas de tales empresas de explotar a trabajadores del tercer mundo por obtener mayores beneficios. Para el ejemplo, un botón: H&M, una multinacional que comercializa prendas de vestir es denunciada en 2017 por el periódico británico The Guardian por confeccionar sus prendas en Myanmar en fábricas cuyos trabajadores son menores de edad a quienes les pagan la mitad de un salario mínimo (How high street…, 2017). Es sólo una actualización de las denuncias que Naomi Klein realiza en su libro acerca de las marcas globales. La conciencia sobre la justicia de los trabajadores de zonas del mundo en vías de desarrollo hace que los ciudadanos sientan la tensión entre obtener prendas bonitas y baratas o comprar unas más costosas pero que no obtienen su margen de ganancias a raíz de la explotación de trabajadores de países en donde la legislación permite tales perfiles de explotación laboral. Pero no basta con tener la conciencia de la justicia hacia la dignidad de los trabajadores de otras latitudes. El acceso a información acerca del origen de las prendas y las condiciones en que son confeccionadas no es de fácil consecución y por tanto no es fácil saber qué es ético comprar y qué no. Hay asimetría en la publicidad. Klein denuncia que las empresas que comercializan marcas utilizan grandes cantidades de dinero en comercializar estilos de vida y grandes cantidades de esfuerzo en ubicar fábricas en Asia y África donde la manufactura es supremamente barata a costa del bienestar y derechos fundamentales de los trabajadores (Klein, 2001). Hay organizaciones no gubernamentales, como por ejemplo The Global Business of Forced Labour project o Antislavery.org, que denuncian las prácticas no éticas, pero viven de las donaciones y les es vedado acceder a las fábricas para recoger pruebas fehacientes de dichas malas prácticas. Antislavery.org menciona que su trabajo tiene que ver con que “Creemos que las empresas tienen un papel importante que desempeñar para acabar con la esclavitud. No boicoteamos las marcas, pero defendemos que la transparencia de la cadena de suministro y la debida diligencia en materia de derechos humanos son necesarias para eliminar el riesgo de prácticas de explotación.” (Our work on, s.f.)

La anterior tensión no es ajena a otra, también de carácter económico: la del mercado laboral. De nuevo el consumidor es puesto a elegir entre comprar prendas bonitas y baratas o conservar su puesto de trabajo. La revista Gerente Colombia introduce su análisis del sector Confección con la siguiente frase: “La cadena textil-confección ha tenido que enfrentar retos en materia de consumo interno, exportación y, sobre todo, contrabando. En 2017 su producción cayó 8.4% (muy superior al 0.5% en 2016) como resultado de la competencia desleal, el contrabando y los problemas de competitividad” (Competitividad, 2018). Un informe del grupo SURA, editado en el año 2014 dice:
“En el contexto internacional los productos chinos en el año 2012 representan cerca del 26,8 de las exportaciones mundiales de textiles y el 35,8% de la confección gracias a los bajos precios, mano de obra barata y el uso de tecnología avanzada que permiten la producción a gran escala en menor tiempo. El desempeño del sector [confecciones colombiano] en el contexto internacional dependerá del mejoramiento de las políticas contra la competencia desleal y el contrabando, la reducción en el nivel de los precios internacionales, la variedad en la oferta de los productos ofrecidos, el mantenimiento de calidad de los productos y la reducción de los tiempos de entrega.” (Hecho con Orgullo, 2014).
Es un problema que viene de vieja data y por tanto no se pueden considerar coyunturales. Generan pérdida de puestos de trabajo. Por ejemplo, RCN radio transcribe las declaraciones del presidente de la Cámara Colombiana de la Confección en agosto de 2017: “... la crisis del sector textil por cuenta de las masivas importaciones de prendas de vestir a precios irrisorios y el contrabando, que han generado la pérdida de más de 80.000 empleos, se podría agravar aún más en este segundo semestre del año donde la cifra incluso superaría los 150.000 empleos” (¿Qué pasa en …, 2017). Una opción para combatir tal situación es que la población concuerde en apoyar los productos locales. Propaís, una entidad colombiana de carácter mixto, facilita alianzas entre el Gobierno y entidades privadas con el objetivo de fortalecer el desarrollo de las micro, pequeñas y medianas empresas de Colombia, promoviendo políticas, generando información y desarrollando programas. Uno de éstos es la estrategia “Compre colombiano” que busca promover el mercado interno. No es fácil medir su impacto.

Otra estrategia por la que puede optar un gobierno en su soberanía es la imposición de aranceles. La revista Dinero, coloca como encabezado de un artículo: “El gremio de la confección quiere arancel al 37,9%. La Cámara Colombiana de la Confección y Afines, que agrupa a 70.000 empresas colombianas dedicadas a la producción textil y a la confección, se encuentra sumamente preocupada por la inequidad que según ellos se está presentando en la industria, por cuenta de las confecciones provenientes de Asia y África.” (El gremio de …, 2019) Pero la presión internacional de los países desarrollados hace inviable tal pretensión. No es fácil ejercer la soberanía. Lo que sí permiten es la apertura de zonas económicas especiales, en Colombia denominadas zonas francas, con beneficios fiscales durante un cierto periodo de tal manera que atraigan la inversión extranjera. Espejismo en el que han caído muchos gobiernos, cuando no es que los funcionarios de turno lo han hecho en connivencia ya sea con gobiernos extranjeros, ya sea con multinacionales. Espejismo porque si bien hay algunos casos de éxito, hay muchos otros de fracaso. En artículo del periódico El País, Lotta Moberg, del departamento de Economía de la Universidad George Mason (EE UU), explica que
"«La mayor parte de los proyectos se centran en atraer inversiones extranjeras y no en experimentar con reformas que pueden ser aplicadas a escala nacional.» «Al tiempo, muchos hacen demasiado énfasis en los incentivos fiscales y no en realmente dar infraestructuras de calidad y un entorno competitivo. Además, los gobiernos necesitan sacar recursos en forma de impuestos, así que tienen menos dinero para gastar, invertir y, en consecuencia, contratar gente». La falta de recursos se acentúa por la caída en los ingresos tributarios: muchas zonas ofrecen vacaciones fiscales, a veces permanentes” (El populismo, 2015).
En el mismo artículo Patrick Neveling, profesor de Antropología Cultural en la Universidad de Utrecht y especialista en el desarrollo histórico de las Zonas económicas especiales dice:
“«Muchos países recurrieron al FMI y al Banco Mundial para rescatar sus economías, y entre las condiciones impuestas estaban las zonas económicas especiales … las empresas [de las zonas económicas especiales] no se hacen cargo del coste social que supone una persona que empezó a trabajar en la maquila a los 15 años y que a los 40 está agotada físicamente y no tiene formación para hacer otra cosa si pierde el trabajo o la empresa cierra»” (El populismo, 2015).
También se aclara en el mismo artículo que “La propia OIT alerta de que en muchos casos el efecto neto sobre el empleo es cero: las empresas simplemente trasladan los puestos de trabajo del resto del país a las zonas económicas especiales.” (El populismo, 2015). Aún no siendo un trabajador del sector moda y confecciones el desempleo de los conciudadanos afecta la economía local y por ende la propia. La tensión existe.

Una tercera alternativa es la de volver a un patrón de consumo austero como el que se manejaba a mediados del siglo XX. Un artículo del la BBC que investiga quién realmente paga la cuenta de la ropa barata indica que “Los británicos, por ejemplo, compran cinco veces más prendas de las que adquirían en la década de los 80, dice Dharshini David, reportera de economía de la BBC.” (El precio de …, 2019)

La austeridad coloca un dedo en la llaga respecto a una tensión muy presente en los medios de comunicación y las redes sociales: la existente entre el consumismo y la conservación del medio ambiente. El modelo económico promulga que el consumo es el que mueve la economía, crea puestos de trabajo, genera salarios y riqueza. Los productos son diseñados con una obsolescencia programada para obligar la renovación. Las campañas publicitarias promueven colecciones periódicas y modas cada vez más frecuentemente cambiantes. No sólo en las prendas de vestir, pero también en ellas. Los activistas ecológicos tratan de generar conciencia sobre la depredación que se está realizando, forzando a la naturaleza a dar más de lo que puede, generando degradación ambiental, pérdida de diversidad de flora y fauna, fuente de riqueza para generaciones futuras, y poniendo en peligro nuestra subsistencia como especie.

El artículo de la BBC ya mencionado informa que el Comité de Auditoría Ambiental de la Cámara de los Comunes del Reino Unido destacó en un informe reciente que la fabricación de una sola camisa y un par de jeans en algodón puede requerir hasta 20.000 litros de agua. Pero a continuación añade el articulista que “Sin embargo, una camisa de poliéster hecha de plástico virgen tiene una huella de carbono mucho mayor. El transporte de los productos aumenta aún más esa huella y la coloración de las telas puede introducir más contaminantes.” (El precio de …, 2019)

Parece que no hubiera salida. Pero no basta con la descripción y comprensión de los males que aquejan a nuestra sociedad actual. Se deben encontrar caminos que no dejen sinsabor y pesimismo.

La conciencia

El consumismo es una característica de la civilización occidental tal como la entendemos hoy en día. Sólo se controla apelando a la conciencia, como hacen los ambientalistas.

Una entidad occidental de importante influencia internacional para apelar a la conciencia de los individuos es la Iglesia Católica. Desde el punto de vista político tiene status de observador permanente en las sesiones de la Organización de Naciones Unidas y eso les da derecho a exponer su punto de vista en las cuestiones que son debatidas en la Asamblea General. Más de una vez han intentado echarla de la ONU por cuenta de sus posturas, por ejemplo, acerca del aborto (Feministas, 2019). Por otro lado 1,254 millones de personas alrededor del mundo se autodenominan como católicos (Estas son …, 2015), lo cual debería significar que aceptan a la Santa Sede como guía moral de sus comportamientos en lo que respecta a lo trascendente, pero también respecto a cuestiones inmanentes. Es un tema que los no católicos no entienden. En la exhortación apostólica Evangeli Gaudium el Papa Francisco lo explica:
“Ya no se puede decir que la religión debe recluirse en el ámbito privado y que está sólo para preparar las almas para el cielo. Sabemos que Dios quiere la felicidad de sus hijos también en esta tierra, aunque estén llamados a la plenitud eterna, porque Él creó todas las cosas «para que las disfrutemos» (1 Tm 6,17), para que todos puedan disfrutarlas. De ahí que la conversión cristiana exija revisar «especialmente todo lo que pertenece al orden social y a la obtención del bien común»”.
De este modo, la Iglesia Católica da pautas a sus fieles acerca de cómo afrontar las incoherencias en las que hemos caído como especie.

En la exhortación apostólica Evangelii Gaudium el Papa Francisco se extiende acerca del significado de la solidaridad como concepto importante. Escribe: “la palabra «solidaridad» está un poco desgastada y a veces se la interpreta mal, pero es mucho más que algunos actos esporádicos de generosidad. Supone crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos.” (Francisco, 2014). En realidad, el corpus de propuestas de la Iglesia Católica se llama Doctrina Social de la Iglesia. Además de anunciar y denunciar el estado de las tensiones descritas en la presente entrada del blog, proponen soluciones que surgen principalmente del cambio de comportamientos y actitudes que debemos tener todos y cada uno de los seres humanos.

No existe sólo este compendio de documentos. Hay otras propuestas dadas por otras entidades tal vez menos influyentes y menos espirituales, pero todas pasan finalmente por la interioridad y la reflexión. Las soluciones deben ser vistas a la luz de la ética y el humanismo, materias que han sido suprimidas de los currículos tanto de la educación básica como de los estudios terciarios. Una vez se tiene la luz de un cuerpo de normas que ayudan al “buen vivir” se deben poner en práctica, pero la naturaleza humana tiende al egoísmo y al mínimo esfuerzo.

Es el espíritu humano el que se sobrepone a su naturaleza y sabe abstenerse de bienes inmediatos para lograr bienes futuros, el que logra ser austero en el modo de vida actual en pro del bienestar de sus congéneres presentes y generaciones futuras. Pero implica también educar la voluntad, otro tema que ha sido sacado de la agenda familiar y social. Así que el reto es la reflexión y la autoformación. De otro modo no pasaremos por la vida, sino que la vida pasará por sobre nosotros.

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Referencias bibliográficas

¿Qué pasa en el sector textilero y de confecciones? (14 de agosto de 2017) recuperado el 16 de septiembre de 2019, de https://www.rcnradio.com/economia/que-pasa-en-el-sector-textilero-y-de-confecciones

Competitividad, clave para el repunte (11 de junio de 2018). Revista Gerente. Número 236.

El gremio de la confección quiere arancel al 37,9%. (30 de abril de 2019). Revista Dinero. Recuperado el 16 de septiembre de 2019, de https://www.dinero.com/pais/articulo/camara-colombiana-de-la-confeccion-y-afines-propone-arancel-compensatorio-del-379/270196

El populismo de las zonas francas. (20 de abril de 2015). El país. Recuperado el 17 de septiembre de 2019, de https://elpais.com/economia/2015/04/20/actualidad/1429522015_936312.html

El precio de comprar ropa barata: ¿quién paga realmente la cuenta? (7 de agosto de 2019). BBC. Recuperado el 17 de septiembre de 2019, de https://www.bbc.com/mundo/noticias-49268325

Estas son las cifras oficiales de los católicos en el mundo (17 de abril de 2015). Aciprensa. Recuperado el 19 de septiembre de 2019, de https://www.aciprensa.com/noticias/estos-son-los-numeros-de-los-catolicos-en-el-mundo-segun-anuario-pontificio-2015-40519

Feministas frustradas y disidentes católicos claman por la exclusión de la Santa Sede de la ONU (23 de marzo de 2019). Center for family and Human Rights (C-Fam). Recuperado el 19 de septiembre de 2019, de https://c-fam.org/friday_fax/feministas-frustradas-y-disidentes-catolicos-claman-por-la-exclusion-de-la-santa-sede-de-la-onu/

Francisco. (2014) Evangelii Gaudium. Bogotá. San Pablo.

Hecho con Orgullo. Hecho para progresar: Análisis del comportamiento y oportunidades del sector sistema moda. (septiembre de 2014). Sura.

How high street clothes were made by children in Myanmar for 13p an hour. (5 de febrero de 2017) recuperado el 16 de septiembre de 2019, de https://www.theguardian.com/world/2017/feb/05/child-labour-myanmar-high-street-brands

Klein, N. (2001). Nologo: el poder de las marcas.  Barcelona: Paidós.

Naomi Klein (s.f.) recuperado el 16 de septiembre de 2019, de https://es.wikipedia.org/wiki/Naomi_Klein

Our work on supply chains (s.f.) recuperado el 16 de septiembre de 2019, de https://www.antislavery.org/what-we-do/work-supply-chains/

Rigoberta Menchú Tum – Nobel Lecture (s.f) recuperado el 16 de septiembre de 2019, de https://www.nobelprize.org/prizes/peace/1992/tum/26034-rigoberta-menchu-tum-nobel-lecture-1992/

sábado, 5 de enero de 2019

Dios o nada

Hoy transcribo algunas frases escritas por el Cardenal Robert Sarah, en su libro Dios o nada.

"Durante esos dos años pude constatar cuánto fue capaz de sufrir Guinea bajo un régimen dictatorial que no le ofrecía ningún futuro. La mentira y la violencia eran las armas preferidas de un sistema basado en una ideología marxista destructiva. La economía del país se había hundido y los habitantes de las ciudades padecían una pobreza extrema."… “ Séku Turé, obsesionado por la realización de su plan mesiánico, iba cayendo en una creciente paranoia que le llevaba a ver por todas partes enemigos de la revolución que tramaban su perdición. Guinea estaba herida, asolada y destruida. Hasta su alma se estaba reduciendo como una flor marchita”.

“En general, las medidas más importantes de los gobiernos revolucionarios afectan siempre a la familia. Por eso, durante los cinco primeros años de mi episcopado dediqué todas mis cartas pastorales a la defensa de la familia cristiana."

"Yo, personalmente, he conocido el comunismo de Guinea, tan lleno de generosas promesas. Amparándose en excusas tramposas, condujo a la muerte a multitud de compatriotas míos."

"Hoy día se utilizan los medios de comunicación, la demagogia, los métodos de control mental y todo tipo de procedimientos para engañar a la opinión pública y manipular las almas, lo que representa una violación colectiva de las conciencias y una grave confiscación de las libertades y el pensamiento."

"El vagabundeo espiritual viene dado también por el ambiente relativista. A merced de modas pasajeras sin raíces espirituales, sin el alimento de la oración, cualquier cristiano está en peligro."

"La ideología de género transmite una burda mentira, ya que niega la realidad del ser humano como hombre y mujer. Los grupos de presión y los movimientos feministas la promueven violentamente y se ha transformado en una lucha contra el orden social y sus valores. Su objetivo no se detiene solo en la deconstrucción del sujeto: su principal interés es la deconstrucción del orden social. Se trata de sembrar la duda sobre la legitimidad de las normas sociales e introducir una sospecha en cuanto al modelo de heterosexualidad"

"Las ideologías embrutecen, aplastan y destruyen a los hombres, porque no están intrínsecamente orientadas al beneficio suyo."

"Ya no sabemos qué es el hombre, porque se ha apartado de su creador.”

"Debemos ser precisos cuando elegimos las palabras. El lenguaje de la ONU y de sus agencias, que quieren eliminar la pobreza confundiéndola con la miseria, no es el de la Iglesia de Cristo. ¡El Hijo de Dios no ha venido a hablar de los pobres con eslóganes ideológicos! La Iglesia debe desterrar los eslóganes de su lenguaje. Porque han embrutecido y destruido a los pueblos cuya conciencia intentaba seguir siendo libre."… "Cerrar los ojos es faltar a la caridad. Callar ante las palabras y los eslóganes capciosos es faltar a la caridad."

"El igualitarismo es una ideología que se desarrolla sobre el olvido de lo religioso."

"La ideología está por naturaleza desconectada de la realidad y es necesariamente fuente de división, pues no puede traer consigo una adhesión duradera entre hombres que, para bien o para mal, siempre estarán anclados en lo real."

"Pretender ayudar a quienes están en la miseria sin promover su libertad y su responsabilidad no hace sino acentuar las necesidades de la población."

"El relativismo moderno llega incluso a pretender ser la encarnación de la libertad."

domingo, 22 de julio de 2018

Tres tipos de miserias


La psicología positiva es un campo de estudio orientado a complementar la psicología convencional con una perspectiva que incorpore el concepto del lado positivo de la vida, identificando y cultivando las fortalezas más importantes de la persona, evolucionando así de atender y aliviar los síntomas de la enfermedad mental, a comprender que las personas buscan algo más que aliviar los síntomas o corregir errores, ya que quieren que la vida tenga sentido.

Pero la población carece de herramientas para encontrar una respuesta satisfactoria al sentido de la vida, lo que está generando diversas dificultades en los individuos y esto a su vez deviene en una gran problemática social debido al aumento del número de enfermedades mentales en la población. La depresión ocupa un deshonroso lugar privilegiado en la epidemiología de los países desarrollados y se ha estado experimentado un aumento sin precedentes en la tasa de suicidios[1]

El Papa Francisco nos especifica tres tipos de miseria: la miseria moral que es convertirse en esclavos del vicio y el egoísmo. Esta forma de miseria, que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de la trascendencia. Si pensamos que no necesitamos de Dios, nos encaminamos hacia el fracaso. El tercer tipo de miseria es la material, lo que usualmente llamamos pobreza.[2]

Los programas de las Naciones Unidas y los programas de gobierno de las sociedades occidentales buscan acabar con la miseria material, pero simultáneamente impiden con demasiada frecuencia un progreso espiritual que abra a la esperanza, generando miseria espiritual. Y bien lo dice el Papa Francisco: al adentrarnos en la miseria espiritual nos adentramos en la miseria moral.

El cardenal Robert Sarah nos recuerda que la función de la Iglesia no es “moralizar”, sino ser testigos de la persona de Jesús y presentarla a los demás para que tengan un encuentro personal con Él [3]. Ese encuentro le da sentido a la vida y la respuesta, si es positiva, acaba con la miseria moral.

Pero, ¿cómo sacar también al ser humano de la miseria material? Jesús nos advierte que siempre habrá pobres entre nosotros, profetizando el fracaso de los programas de las diferentes naciones. Dios permite la desigualdad material entre los hombres, porque la riqueza se vuelve instrumento de redención cuando la compartimos. En la oración que Jesús nos enseñó, repetimos: “Danos hoy el pan de cada día”, en plural. Le pedimos a Dios lo necesario para la subsistencia, no sólo para nosotros y nuestra familia, sino para nuestra comunidad. Dios nos provee de lo necesario, pero muchas veces nos hace llegar más de lo necesario, para que seamos nosotros el medio para hacérselo llegar a los demás. Y el Señor permite que nos falten medios, para que desarrollemos la humildad de saber depender de los demás, para abandonar nuestra autosuficiencia, y desarrollar la solidaridad.

Es importante no confundir la pobreza del espíritu con la miseria espiritual. La primera es la que Jesús alaba en el Sermón de la Montaña, y hace referencia al sabernos necesitados de Dios: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.» (Mt 5, 3)

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[1] Centro de documentación sobre conducta suicida

[2] Mensaje de Cuaresma de 2014

[3] Dios o Nada. Cardenal Robert Sarah y Nicolas Diat. Editorial Palabra. 6ta edición. 2015.

viernes, 16 de marzo de 2018

Matrimonio y familia


Reflexiones sobre matrimonio y familia presentadas en el XVI Encuentro de Universitarios Católicos de la Universidad Católica de Colombia, denominado “El amor humano y sus desafíos actuales” a cargo de la invitada internacional Sara Gallardo González, Doctora en Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid-España, el 19 de agosto de 2017.


La familia surge de la concepción de una persona en el seno de una familia. Si no hay una nueva persona, se queda en matrimonio. Hay una relación directa entre matrimonio y familia, pero no siempre de la una surge la otra.

La cooperación con la creación de Dios implica ‘generar’ y ‘educar’: completar la formación del ser humano. De ahí se sigue que es obligación de los padres educar a sus hijos, a quienes concibieron, y no a otros, como la escuela o el estado, que sólo son subsidiarios. Los padres aman a sus hijos, condición principal de formación en el amor y la posterior capacidad de amar, de vivir en sociedad. Lo institucional no puede entregar ese amor. No puede amar quien no ha recibido el don del amor.

Para la mujer es importante el lugar del trabajo y es importante para la sociedad la presencia de la mujer en el lugar de trabajo. La mujer tiene la capacidad de mantener la cordura ante las extravagancias que pueden ocasionar la competitividad y la especialización, punto central de la psicología masculina.

Los padres no crean al hijo, no conocen al hijo que conciben ni lo pueden elegir, ya que sólo existe la persona en el momento de la concepción.

La educación es desarrollar la humanidad del hijo a su plenitud. Debe haber un proyecto de vida para poder educar. No se educa a un ser humano si no se conoce qué es el ser humano.

La educación en la verdad se debe mostrar completa, y se debe mostrar que la felicidad implica sacrificio y abnegación.

Matrimonio implica a sujetos, su fundamento y su vínculo. La pareja como madre/padre de mis hijos crea vínculo. No hay relación real si no hay reconocimiento mutuo, si no se impactan vital y mutuamente. Otro tipo de relación conduce a la degradación de la persona humana.

Los hijos adquieren significado cuando se perciben como un don, no como un derecho. Quien no acepta un regalo, es que no quiere establecer un vínculo con la persona que le ofrece el regalo. Quien no percibe a los hijos como dones, quiere evitar establecer un vínculo con Aquel que lo ofrece.

En la sociedad tenemos relaciones funcionales, en donde el vínculo es una prestación o servicio que realiza la persona. En el matrimonio y en la familia se tiene una relación personal: el motivo es la persona en sí misma.

La relación funcional es moral cuando no se reduce el valor que se le da a la otra persona solamente al ámbito de la prestación dada.

Mantener una visión sujeta a los términos del contrato va en contra de la dignidad de la persona humana.

La realidad es que sexualidad y amor van juntas. Amar implica una donación total porque la persona es indivisible. Si no se entrega la totalidad, no se ha dado a sí misma. Totalidad en el tiempo y totalidad en el espacio: eterna y fiel. Significa fidelidad, pero también castidad por razón de esa misma fidelidad. La sexualidad y el amor en su significado procreativo significa una entrega de la posibilidad de hacer fecundo al otro. Si restrinjo la fecundidad del entregarme en totalidad restrinjo mi entrega. Sólo cuando la otra persona se entrega de manera total, eterna, libre, fiel y fecunda, yo puedo hacerlo de la misma manera. En ese momento se da el matrimonio.

El matrimonio basado en el sentimiento convierte la relación en algo funcional, no personal.

La libertad de volar consiste en el conocimiento de las leyes de la aeronáutica. No basta con querer para ser libre. La libertad implica la libertad de decir no.

El querer lleva a la moción, el movimiento, la acción, pero hace falta el conocimiento. Si no conocemos qué es la libertad, no podremos disfrutarla. Si el ser humano no tiene la Verdad, aceptará como verdad lo que le presenten. Si el ser humano no tiene afectos, aceptará como afecto lo que le presenten.

Si aceptamos que cada uno tienen su propia verdad, restringimos nuestra existencia: se nos vuelve difícil vivir en la realidad de los demás porque es difícil vivir en la verdad de los demás: surgen conflictos.

El matrimonio contiene una comunidad indivisible de vida. El hombre no busca cualquier mujer, que sería lo biológico, sino que busca a una mujer determinada. Entra la razón. Un amor que no es capaz de buscar la total potencialidad de la pareja, no es un amor capaz de fundar un matrimonio. Los hijos son lo que nos trasciende.

martes, 13 de marzo de 2018

El magisterio de la Iglesia

Nada mejor para explicar el Magisterio de la Iglesia, que un obispo. Transcribo un artículo al respecto:

El Prefecto Emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Cardenal alemán Gerhard Müller, explicó que un “cambio de paradigma” en la doctrina católica no es desarrollo sino corrupción.

Así lo indicó el Cardenal en un ensayo publicado el 20 de febrero en la revista estadounidense First Things, con el título “Development or corruption?”. En el texto el Cardenal explicó que el intento de algunos de modificar la doctrina católica para promover su agenda es contrario a los mandamientos, y denunció que quien alienta un cambio de la enseñanza de la Iglesia en la teología moral, como si fuera una “decisión de conciencia digna de alabanza”, en realidad “habla contra la fe católica”.

En su opinión, un “cambio de paradigma” en la doctrina, es decir “un cambio fundamental en las formas teóricas del pensamiento y la conducta social” respecto a la “presencia de la Iglesia en el mundo”, simplemente no es posible porque “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre”.

Esto último, precisó, “es nuestro paradigma, que no se cambiará por ningún otro”.

Por ello, “un cambio de paradigma, por medio del cual la Iglesia tome los criterios de la sociedad moderna para ser asimilados, no constituye un desarrollo sino que es corrupción”.

El Cardenal alemán explicó también que el Papa y los obispos tienen el deber de preservar la unidad de la fe y evitar la polarización. Por ello, es también un deber de conciencia corregir cuando las palabras “cambio pastoral” son usadas por algunos para “promover su agenda que se aleja de la enseñanza de la Iglesia, como si la doctrina fuera un obstáculo para la atención pastoral”.

En su ensayo, el Purpurado se refirió al concepto del “desarrollo de la doctrina” en la Iglesia, según lo explicaba el Beato John Henry Newman, y su relación con el debate sobre la interpretación de la exhortación apostólica Amoris Laetitia que el Papa Francisco publicó en 2016.

El Cardenal recordó que el capítulo ocho de la exhortación “ha sido objeto de interpretaciones contradictorias”, y alertó que cuando se habla en este contexto de un “cambio de paradigma”, en realidad parece que se propone “una recaída en una forma modernista y subjetivista de interpretar la fe católica”.

En la fe católica, continuó el Prefecto Emérito, “el método adecuado para interpretar la revelación requiere el trabajo conjunto de tres principios que son: la Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica y la Sucesión Apostólica de los obispos católicos”.

La Reforma protestante, continuó, es un ejemplo en la historia sobre cómo funcionan las cosas cuando se introduce un nuevo principio formal, en este caso el de considerar solo las Escrituras. “Este nuevo principio hizo que la doctrina católica de la fe, como se desarrolló hasta el siglo XVI, cambiara radicalmente”. Así, precisó, “la comprensión fundamental del cristianismo se convirtió en algo completamente diferente”.

El Cardenal Müller también se refirió a la recepción de la Eucaristía por parte de los divorciados en nueva unión y dijo que no se puede olvidar la enseñanza de San Juan Pablo II, que en su exhortación apostólica Familiaris Consortio de 1981 señaló que “los divorciados que viven en nueva unión deben decidir si viven en continencia[1] o, de otro modo, abstenerse de recibir los sacramentos”.

El Prefecto Emérito de la Congregación para la Doctrina de la Fe también dijo que “cuando los cardenales, los obispos, los sacerdotes y los laicos le piden al Papa una clarificación sobre el tema, lo que en realidad piden no es una aclaración de la opinión del Papa, sino claridad sobre la continuidad de la enseñanza del Papa en la Amoris Laetitia con el resto de la tradición”.

Hablando sobre las distintas declaraciones y opiniones de los obispos y las conferencias episcopales, el Cardenal alemán indicó que para que los prelados sean ortodoxos, “no es suficiente con que declaren su conformidad con las que se presumen son las intenciones del Papa” en la Amoris Laetitia.

“Solo serán ortodoxos si están de acuerdo con las palabras de Cristo preservadas en el depósito de la fe”, subrayó el Cardenal Müller.

Traducido y adaptado por Walter Sánchez Silva. Publicado originalmente en CNA

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[1] La "continencia", que forma parte de la virtud más general de la templanza, consiste en la capacidad de dominar, controlar y orientar los impulsos de carácter sexual (concupiscencia de la carne) y sus consecuencias, en la subjetividad psicosomática del hombre. Esta capacidad, en cuanto disposición constante de la voluntad, merece ser llamada virtud. Juan Pablo II. Audiencia general del miércoles 24 de octubre de 1984

lunes, 2 de enero de 2017

Cine y sociedad

En estos días se estrena con gran expectativa la película “Silencio” de Martin Scorsese. Se trata de la traducción a la pantalla grande de una novela basada en hechos históricos escrita por un autor japonés: Shusako Endo. Se ha publicitado como una superproducción, y probablemente lo sea, pero en el ámbito católico ha creado gran expectativa por cuanto trata del proceso de evangelización llevado a cabo por los jesuitas en Japón en los siglos XVI y XVII y lleva a pensar en san Francisco Xavier.

Pero la película no trata del santo, ni de la santidad, ni de la gracia que se requiere para evangelizar y mantenerse fiel aún en la persecución. Por el contrario, protagoniza la historia un jesuita que apostata por el temor a ser torturado. Los protagonistas secundarios son miles de japoneses, que con una formación mucho más superficial mueren cruelmente torturados por no abdicar de su fe. Este punto hace mucho más impactante la apostasía del primero.

Junto al sacerdote, otro protagonista es un atormentado japonés cuya familia entera había sido sacrificada por sostenerse en su fe. El sobrevivió al abjurar. De hecho abjura una y otra vez, y cada vez se confiesa de ese pecado, reconociendo que su debilidad le impide no apostatar ante la amenaza. Es un recurso para anticiparnos el estado de ánimo del sacerdote. Es el tema central, la debilidad de la fe del ser humano al enfrentarse al dolor, el propio o el ajeno.

La película finaliza con el sacerdote viviendo cómodamente como filósofo, sostenido por el Estado, aunque se insinúa que en realidad sigue creyendo, pero para sí mismo.

Mons. Robert Barron, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Los Ángeles, hace aquí un comentario sobre la película. Rescato de su escrito que la película muestra la clase de cristianismo del que la cultura actual tiene preferencia: uno que expresa su fe en privado, de manera escondida e inofensiva.

Me vienen cuatro ideas a la cabeza: 1. Quien niegue a Jesús ante los hombres será negado por Jesús ante Dios. Frase fuerte del mismo Jesús, y que viene al caso. Cristiano es el que sigue a Cristo y Él entregó su vida muriendo crucificado en un madero, tratado como criminal. Podría la película tratar sobre el miedo que todos tenemos a ser martirizados por defender nuestra fe, pero entonces debería explicar cómo esa fidelidad es don de Dios y no cualidad del hombre, pero no lo hace. 2. Los laicos sumamos, pero los sacerdotes multiplican. Es impactante e importante que tantos cristianos nipones anónimos hayan muerto martirizados por defender su fe. Podría tratar la película sobre la opresión de los gobernantes y príncipes de este mundo, de la injusticia y de cómo el mensaje cristiano es una esperanza para salir de tal estado. Pero sólo resalta cómo los tiranos se salieron con la suya en el Japón del siglo XVII. 3. El título de la película hace referencia a que en medio de sus temores y circunstancias, el jesuita no oye la voz de Dios. Hay una intensa lucha espiritual dentro de esa alma. Podría la película explorar cómo el silencio de Dios es parte del crisol en que se depura nuestra fe. Pero no lo hace. 4. Los samurais exponen que consideran peligrosa la fe cristiana y que por eso la persiguen. La película en ningún momento reflexiona acerca del por qué. Recordemos que era una sociedad feudal que consideraba a los seres humanos como propiedad de la que se podía disponer como se quisiera. El mensaje de esperanza y dignidad cristianas eran la fuente del peligro.

Una escena fundamental es la conversación entre un sacerdote que ya ha apostatado y otro que se niega a hacerlo. El primero, haciendo referencia a lo dura que es la vida en Japón, dice: "Encontramos nuestra naturaleza humana en Japón, tal vez eso sea encontrar a Dios". Ahí esta el punto clave: toda la película se queda en lo humano. No hace presencia la Gracia.

Los medios de comunicación ponderan positivamente la película y resaltan que sea una película de contenido católico, dando a entender que es un tema vigente y pertinente, y que tiene una visión de muchas aristas que dará para filosofar durante mucho tiempo.

Desde un punto de vista de fe, la película poco ayuda. No sugiero que no la vean, pero sí sugiero que la motivación no sea el contenido de fe, porque la voz del mundo es la que se resalta en la película, no la de Dios. Me asalta a la mente un escena del Evangelio: "!Apártate de mi Satanás¡ Piensas como los hombres, no como Dios".

Las decisiones que tomamos sobre lo correcto e incorrecto es un tema personal, pero en los cristianos está iluminada por una ética basada en una concepción antropológica personalista y una filosofía realista que propende por la dignidad de la persona humana y la libertad de conciencia. Toda actuación de los poderes públicos o de la sociedad civil que atente contra dichos principios debe ser denunciada y expuesta a la luz. Esa es la posición que incomoda a la cultura actual y esos valores de coraje y claridad basados en la Verdad son los que deberían mostrar los medios de comunicación como el cine.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Abstinencia, Evidencia y Analogías

Hace rato no escribo. Hoy transcribo el artículo: https://c-fam.org/turtle_bay/abstinence-evidence-analogies

Rebecca Oas, Ph.D | 15 de diciembre de 2016
En agosto escribí acerca de un comentario publicado en The Lancet que argumentaba que las resoluciones de la ONU deberían dejar de promover la abstinencia y la fidelidad como componentes centrales de la prevención del VIH. Los autores de ese comentario se posicionaron como proponentes de la evidencia sobre la ideología:

"Con evidencia científica más que dogma, los países deben adoptar e implementar una agenda progresista para acabar con el SIDA y asegurar la salud sexual y el bienestar para todos".

Este lenguaje figurado de la ciencia sobre la enseñanza religiosa es una característica frecuente de argumentos que son profundamente ideológicos por derecho propio. La frase anterior refiere de manera informal el "es" de la observación empírica e inmediatamente gira hacia el "deber" de las prescripciones de política infundidas por la visión del mundo.

Pero la formulación de política es intrínsecamente prescriptiva, por lo que también podemos poner nuestras cartas sobre la mesa: todos somos ideológicos hasta cierto punto, ya sea notificado por la religión o alguna otra tradición filosófica. (Como un aparte, hay pocas personas más dogmáticas en sus pronunciamientos en estos días que aquellos que dicen evadir el dogma.)

Volviendo al debate sobre la abstinencia como una característica de las resoluciones de las Naciones Unidas y de la salud pública en términos más generales, la revista Lancet publicó recientemente una correspondencia adicional relacionada con el comentario original. Chika Edward Uzoigwe y Luis Carlos Sánchez Franco respondieron que, aunque no todos los programas basados ​​en la abstinencia son igualmente eficaces, la efectividad de la abstinencia, el retraso en el inicio sexual y la reducción del número de parejas sexuales es incuestionable en la prevención del VIH.

Uzoigwe y Sánchez Franco hacen una analogía con otras dos importantes preocupaciones de la salud pública: el tabaquismo y la nutrición:

"El mensaje primordial del CDC[1] es sencillo, intransigente e inequívoco de que fumar mata y dejar de fumar resulta en sustanciales beneficios para la salud. La evidencia de que este mensaje no disuade a los 1 a 2 millones anuales de nuevos fumadores nunca podría justificar abdicar de nuestra responsabilidad profesional para resaltar comportamientos y prácticas que engendren riesgo bajo y aquellos que conllevan riesgo alto. Lo mismo se aplicaría a la dieta, el ejercicio y la sexualidad".

Los autores de la pieza original, Kent Buse, Sarah Hawkes y Mikaela Hildebrand, respondieron, cuestionando algunas de las analogías utilizadas por Uziogwe y Sánchez Franco:

"Ellos citan el tabaco y defienden la abstinencia, omitiendo mencionar la ausencia de cualquier beneficio conocido en la salud por fumar. Una mejor analogía sería la nutrición. Varios efectos no deseados pueden ocurrir si la gente come los alimentos equivocados o demasiado de los alimentos adecuados. Es nuestro deber como profesionales de la salud no refrenarlos de comer, sino guiarlos hacia una alimentación saludable ".

Es cierto que ambas analogías son insuficientes, como todas las analogías lo son inevitablemente hasta un cierto punto. Además de no impartir ningún beneficio para la salud, fumar es totalmente opcional. Por otra parte, comer de acuerdo con las directrices nutricionales básicas no sólo es algo que puede mejorar la salud, sino que también es esencial no sólo para la calidad de vida, sino para la vida misma. La abstinencia prolongada del sexo puede ser indeseable, pero la abstinencia prolongada de los alimentos es letal. Buse y sus colegas continúan:

"Planteamos que hay muchos beneficios para la salud de experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia. Sin embargo, en el mundo real hay riesgo de relaciones sexuales no seguras, incluyendo embarazos no deseados, ETS[2] y VIH. Por lo tanto, apoyamos programas basados ​​en evidencia para reducir esos riesgos - en lugar de nociones especulativas de abstinencia (¿durante cuánto tiempo?) O reducir el número de parejas sexuales (¿qué sería un número seguro?)".

Este fatalismo es sorprendente en yuxtaposición a la referencia inmediatamente anterior a los "efectos indeseables" de comer "los alimentos equivocados o demasiado de los alimentos correctos." ¿Cómo creen exactamente Buse y colegas que hemos llegado a nuestras nociones de lo que constituye un buen comportamiento nutricional? ¿No podría adoptarse un enfoque similar con respecto al comportamiento sexual? ¿Qué es exactamente "especulativo" acerca de la promoción de la abstinencia hasta el matrimonio y la fidelidad dentro del matrimonio como un ideal, tanto desde la perspectiva de la epidemiología como, más ampliamente, de la prosperidad humana?

La afirmación de "beneficios para la salud de experiencias sexuales placenteras y seguras" también necesita ser examinada más de cerca: al menos, parecería ser altamente contextual en cuanto a la edad de los individuos, la naturaleza y la estabilidad de su relación, la presencia de cualquier pareja simultánea y otros factores como el consumo de drogas o alcohol. Por ejemplo, hay poca evidencia que sugiera que la actividad sexual entre los adolescentes es absolutamente beneficiosa para su bienestar o correlacionada con mejores resultados en la vida.

Volviendo una vez más a la analogía alimentaria, la política de salud pública se ocupa no sólo del valor nutricional de los diversos tipos de alimentos, sino también de su procedencia y manejo dentro de las cadenas de suministro. Una dieta rica en frutas y vegetales para ser verdaderamente saludable debe estar libre de patógenos que produzcan enfermedades. Del mismo modo, la promesa de una vida sexual sana y placentera puede ser rápidamente socavada por la exposición innecesaria al riesgo de muchas parejas. En un contexto en el que las infecciones de transmisión sexual se están propagando rápidamente y, preocupantemente, cada vez más resistentes a tratamiento, es sumamente irresponsable sugerir que el número de parejas sexuales, o la concurrencia de múltiples parejas no importa y no debe ser el foco de la política sanitaria.

Para terminar, Buse y sus colegas aluden al debate más amplio:

"Existe un proyecto político más amplio dirigido por la moralidad que busca limitar los derechos sexuales - incluyendo la prohibición de la educación sexual integral, el aborto y las relaciones sexuales homosexuales. Una vez más, vemos que asegurar la salud y los derechos sexuales y reproductivos para todos requiere más que evidencia, requiere administrar la política inherente en ella".

Por fin admiten que en realidad no se trata de evidencia, sino de un proyecto político en oposición a lo "moralista", o un "dogma" secular bajo otro nombre.


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[1] Centers for Disease Control and Prevention. Nota del editor del blog.
[2] ETS - Enfermedades de Transmisión Sexual. Nota del editor del blog.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Contracepción

Una amiga me contó la historia de los esposos Scott y Kimberly Hahn, teólogos de la denominación protestante presbiteriana. Ambos convertidos al catolicismo por diferentes caminos. La historia de ella es la que me dio pie para escribir esta entrada, tema pendiente en la exposición de posiciones diferenciales entre católicos y protestantes. El punto es que ella se preguntaba sobre la razonabilidad bajo la fe de autorizar a la conciencia de cada cristiano el uso de los métodos contraceptivos como método de planificación familiar. Eso implica plantearse muy diversos temas éticos: ¿cuál es el papel de la sexualidad entre los esposos?, ¿es lícito desligar el acto conyugal de la concepción?, ¿desde qué momento podemos considerar que una persona es una persona?

Vamos por partes. Lutero, monje agustino del cual ya hemos hablado en alguna entrada anterior, tenía preocupación por la mentalidad de su época en contra de la familia y la fertilidad[1]. Estamos hablando del siglo XVI. Los primeros protestantes entendían cómo la contracepción llevaba hacia una visión egoísta. Pero bien saben que prefiero tomar fuentes protestantes para discutir estos temas controversiales. El teólogo Albert Mohler [2], Baptista, advierte cómo las iglesias protestantes no tenían teología sustancial acerca del matrimonio, el sexo y la familia entre 1930 y 1970, época en que las teorías maltusianas del control de la natalidad y las eugenésicas de Margaret Sanger estaban en boga. Los protestantes dieron la bienvenida a los métodos contraceptivos.

Los católicos también, pero el Magisterio de la Iglesia no. La Iglesia Católica tenía como guía la encíclica escrita en 1880 por el papa León XIII “Arcanum divinae sapientiae”, y el Papa Pío XI escribió en 1930 “Casti connubii”, ambas sobre el tema del matrimonio cristiano. Para la década de los años sesenta había una muy fuerte presión para que el Magisterio se pronunciase a favor de los métodos contraceptivos. El Papa Pablo VI afrontó el reto y, en contra de la opinión de la mayoría del clero que abordó el asunto, declaró ilícitos los métodos contraceptivos en 1968. Comprendía que la mejora de la salubridad había traído un crecimiento demográfico sin precedentes, que la tasa de mortalidad de niños de 0 a 5 años había disminuido drásticamente y que el tamaño de las familias presionaba unas condiciones socioeconómicas difíciles para los hogares. A su vez, comprendía que la revolución industrial había desplazado a los campesinos hacia las urbes generando condiciones sociales denigrantes debido a la alta densidad poblacional, y que la desvinculación del campo ocasionaba problemas de abastecimiento de alimentos para las familias numerosas que devengaban sueldos mínimos. Pero también argumentaba que el matrimonio cristiano es válido sólo bajo los fundamentos de la unión, el amor, la fidelidad y la fecundidad y que el acto conyugal no puede separar los dos principios que lo rigen: el unitivo y el procreativo[3]. También que la interrupción directa de un proceso reproductivo que ya se haya iniciado va en contra de las leyes morales e indica diversas consecuencias que podrían darse del uso de medios no naturales para el control de la natalidad: se abriría el camino para la infidelidad conyugal y la degradación de la moralidad, se perdería el respeto por la mujer que podría llegar a ser considerada como un mero objeto de placer, y se abriría la puerta para que los estados intervengan en temas íntimos de la pareja y en la implementación de políticas para el control de la natalidad. Finalmente solicitó a las autoridades públicas que se opusieran a las leyes que deteriorasen las leyes naturales de moralidad, a los científicos que estudiasen mejores métodos de control natal natural, y a doctores, enfermeras, y sacerdotes para que promovieran los métodos naturales[4]. Fue una encíclica profética. El papa Juan Pablo II reafirmó todas estas tesis y las extendió a los temas de reproducción asistida mediante documentos como:
  • Teología del Cuerpo (conferencias entre 1979-1984)
  • Evangelium Vitae, Teología y Moral familiar y de la vida, encíclica del 25 de marzo de 1995.
  • Donum Vitae, Instrucción de la Congregación para la Doctrina de la Fe (entonces presidida por el cardenal Ratzinger, luego papa Benedicto XVI), sobre el respeto a la vida humana y la procreación, febrero de 1987.
  • El Catecismo de la Iglesia Católica de 1992
  • Y Veritatis splendor, encíclica sobre la Moral Fundamental, del 6 de agosto de 1993.
Las Iglesias protestantes en cambio le dieron su visto bueno a los nuevos métodos contraceptivos mecánicos, como los implantes en el útero que impiden el anidamiento del óvulo fecundado, y a aquellos que alteraban la química corporal para impedir las condiciones de anidamiento o que creaban barreras de algún tipo.

Si bien hoy en día los protestantes están alineados con el catolicismo en el rechazo al aborto, aún hoy en día admiten los contraceptivos. Apenas en esta última década es que empieza a haber una conciencia de varios factores que el Dr. Mohler expone en su artículo:
  • Aceptan que la mentalidad contraceptiva lleva a una mentalidad abortiva. 
  • Aceptan que todo matrimonio debe estar abierto al don de los hijos, lo que los católicos denominamos “estar abiertos a la vida”. Los esposos que demandan una unión sexual que no esté abierta a la vida contradicen el plan de Dios para con el ser humano: los hijos nunca deben verse como una carga, sino como un regalo de Dios.
  • Aceptan que los métodos contraceptivos llevan con facilidad a la infidelidad y la inmoralidad sexual, lo que lleva a la promiscuidad y la miseria (sentimental y espiritual).
  • Admiten que es lícito realizar una planificación familiar. La distinción entre la planificación familiar natural que propone la Iglesia Católica y la planificación familiar artificial con la que denominamos a los restantes métodos les parece postiza y el Dr. Mohler propone generar una teología protestante propia.
  • Aceptan que las parejas usen en momentos determinados métodos contraceptivos con conciencia clara de las razones, pero que en términos generales su matrimonio esté abierto a la vida, y sobre todo, que los métodos que elijan sean inequívocamente anticonceptivos, no abortivos.
No puedo sentir otra cosa que satisfacción al leer que hay una voz importante del protestantismo planteando estas cuestiones. La Iglesia Católica se ha sentido acompañada de los grupos pro-vida protestantes en su lucha en contra del aborto, pero se siente sola en su lucha contra los métodos contraceptivos. Dos aclaraciones de importancia, tanto para los protestantes como para los propios católicos, acerca del punto de vista católico:
  • Muchos católicos creímos durante mucho tiempo que la Iglesia Católica también dejaba el tema a la conciencia de cada pareja cristiana, pero Juan Pablo II fue enfático en afirmar que el uso de contraceptivos artificiales no es una práctica aceptada por la Iglesia Católica bajo ninguna circunstancia. Aquellas circunstancias que lleven a una relación sexual con algún tipo de peligro para la salud llama a la castidad en el matrimonio.
  • A medida ha habido investigaciones sobre el tema, se ha ido aclarando que todo método anticonceptivo termina de alguna manera siendo abortivo, por tanto la determinación del siglo pasado de declarar como moralmente malo cualquier método artificial se ha abierto camino, a pesar de que dichos resultados definitivamente no se han difundido por parte de los medios de comunicación y en muchos casos se han querido ocultar[5].
  • La planificación familiar natural es igual o más efectiva que la artificial, a pesar de que los colegios médicos se niegan a considerarla por cuanto disminuye los ingresos de los gineco-obstetras y de la industria farmacéutica. El método Creighton[6] es científico y es el recomendado actualmente. No conocerlo es una falta de omisión. Creer que no son efectivos es creer que la ciencia sigue al nivel que tenía en 1968.

lunes, 17 de octubre de 2016

Libertad y conciencia moral

La libertad en el ámbito cristiano está íntimamente relacionada con la conciencia moral: “El hombre tiene el derecho de actuar en conciencia y en libertad a fin de tomar personalmente las decisiones morales.” (CIC 1782) “La educación de la conciencia es una tarea de toda la vida. Desde los primeros años despierta al niño al conocimiento y la práctica de la ley interior reconocida por la conciencia moral. Una educación prudente enseña la virtud; preserva o sana del miedo, del egoísmo y del orgullo, de los insanos sentimientos de culpabilidad y de los movimientos de complacencia, nacidos de la debilidad y de las faltas humanas. La educación de la conciencia garantiza la libertad y engendra la paz del corazón.” (CIC 1784).

Michael Novak[1] afirma que el concepto de libertad no es el mismo para todos. Opina que en los países de tradición romana libertad y ley se contraponen. Por ejemplo, se me ocurre que, en referencia a la libertad de mercado, el hecho de que la iniciativa privada sólo pueda hacer lo que no esté prohibido ejemplifica su punto de vista. No sé si estar de acuerdo. No obstante, lo que me parece interesante es que dice que, en los países de tradición anglosajona, la libertad se entiende dentro de la ley, nunca afuera de ella. Supongo que también es discutible dicha afirmación, no obstante, me llama la atención que precisamente el desarrollo del concepto de la conciencia moral en el Catecismo de la Iglesia Católica está basado en las reflexiones del cardenal John Henry Newman, inglés: “La conciencia moral es un juicio de la razón por el que la persona humana reconoce la cualidad moral de un acto concreto que piensa hacer, está haciendo o ha hecho. En todo lo que dice y hace, el hombre está obligado a seguir fielmente lo que sabe que es justo y recto. Mediante el dictamen de su conciencia el hombre percibe y reconoce las prescripciones de la ley divina:

La conciencia «es una ley de nuestro espíritu, pero que va más allá de él, nos da órdenes, significa responsabilidad y deber, temor y esperanza [...] La conciencia es la mensajera del que, tanto en el mundo de la naturaleza como en el de la gracia, a través de un velo nos habla, nos instruye y nos gobierna. La conciencia es el primero de todos los vicarios de Cristo» (John Henry Newman, Carta al duque de Norfolk, 5).” (CIC 1778)

La contraposición en el concepto de libertad entre los católicos y los liberales es crucial a la hora de abordar discusiones de carácter moral.

Novak comenta a manera de ilustración cómo un buen amigo suyo es muy conservador en las ideas económicas, pero muy liberal en las ideas acerca de la sexualidad. Le critica que no reflexiona cómo las licencias morales en lo privado (el hedonismo) va en contra del cultivo de las virtudes que esos mismos liberales anglosajones muestran metódicamente en su cumplimiento de la ley.

Yo prefiero el ejemplo en el ámbito político. Los ciudadanos esperamos de un político que se dedique a atender el bien común por encima de sus intereses particulares, pero si ese individuo, coherentemente con sus ideas liberales no cultiva la virtud, sino que se deja llevar de sus placeres en el ámbito privado, tendrá tendencia a terminar esclavo de sus deseos y eso repercute en sus actuaciones públicas. Su perdida de autocontrol en lo privado hará que sea un sujeto débil ante el soborno de intereses particulares contrarios al bien público.

El autor citado menciona el caso de los anglosajones que abogan por el “pro-choice”, el “derecho a elegir” por parte de la mujer acerca de su embarazo. Dice que los anglosajones con el pro-choice hacen referencia a que consideran justo que sea cada individuo en la libertad de su conciencia moral quienes elijan sin la coerción de una ley que decida por ellos. No obstante, continúa Novak, la ley debe establecer quiénes tienen derecho a decidir sobre la vida y la muerte y debe establecer en qué ámbito se define la vida humana, independientemente de situaciones concretas y pasiones. En cuestiones de “vida y muerte” no se trata de “gustos”, se trata de una reflexión democrática pensada y reflexionada. La reflexión es acerca de si el aborto lleva a la sociedad efectivamente a una mejora de la convivencia y se fundamenta efectivamente en la dignidad de las personas.

A ese respecto el catecismo nos dice: “La dignidad de la persona humana implica y exige la rectitud de la conciencia moral. La conciencia moral comprende la percepción de los principios de la moralidad («sindéresis»), su aplicación a las circunstancias concretas mediante un discernimiento práctico de las razones y de los bienes, y en definitiva el juicio formado sobre los actos concretos que se van a realizar o se han realizado. La verdad sobre el bien moral, declarada en la ley de la razón, es reconocida práctica y concretamente por el dictamen prudente de la conciencia. Se llama prudente al hombre que elige conforme a este dictamen o juicio.” (CIC 1780).

Para los cristianos, la conciencia moral es la presencia de Dios inscrita en nuestro corazón: “Presente en el corazón de la persona, la conciencia moral (cf Rm 2, 14-16) le ordena, en el momento oportuno, practicar el bien y evitar el mal. Juzga también las opciones concretas aprobando las que son buenas y denunciando las que son malas (cf Rm 1, 32). Atestigua la autoridad de la verdad con referencia al Bien supremo por el cual la persona humana se siente atraída y cuyos mandamientos acoge. El hombre prudente, cuando escucha la conciencia moral, puede oír a Dios que le habla.” (CIC 1777)

“«En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da a sí mismo, sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal [...]. El hombre tiene una ley inscrita por Dios en su corazón [...]. La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella»(GS 16)”. (CIC 1776)

Ya en la entrada sobre autenticidad y espontaneidad transcribí las palabras del profesor de ética y moral que aludían a la responsabilidad del hombre sobre sus actos. “La conciencia hace posible asumir la responsabilidad de los actos realizados. Si el hombre comete el mal, el justo juicio de la conciencia puede ser en él el testigo de la verdad universal del bien, al mismo tiempo que de la malicia de su elección concreta. El veredicto del dictamen de conciencia constituye una garantía de esperanza y de misericordia. Al hacer patente la falta cometida recuerda el perdón que se ha de pedir, el bien que se ha de practicar todavía y la virtud que se ha de cultivar sin cesar con la gracia de Dios:

«Tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo» (1 Jn 3, 19-20).” (CIC 1781)

Se eliminaron ya hace tiempo de los estudios básicos y universitarios la ética y la moral. Ahora estamos en una época en que se quiere eliminar la libertad de conciencia y de religión:


  • En la semana del 10 de octubre Wikileaks filtró correos del director de campaña de Hillary Clinton, John Podesta, y a su directora de Comunicación, Jennifer Palmieri, intercambiando ideas con distintos corresponsales sobre el modo de neutralizar a los católicos en la vida pública americana.
  • La US Commission on Civil Rights dirigido por Martin Castro, nombrado personalmente por el presidente Barack Obama, publicó el 7 de septiembre de 2016 un nuevo informe de 296 páginas con el título «Coexistencia pacífica: reconciliar los principios de la no discriminación con las libertades civiles» en el que se expresa que «en el pasado, en nuestro país la religión fue utilizada para justificar la esclavitud. Ahora vemos que el argumento de la "libertad religiosa" está volviendo de nuevo a nuestro discurso político y constitucional con el propósito de minar los derechos de muchos americanos. Esta generación de americanos debe ponerse en pie y hacer oír su voz para asegurarse de que la religión ya no se utilice para negar a los otros la plena promesa de América».
  • Y Hillary Clinton, como candidata expresa que "los códigos culturales profundamente enraizados, las creencias religiosas y las fobias estructurales han de modificarse. Los gobiernos deben emplear sus recursos coercitivos para redefinir los dogmas religiosos tradicionales".


La conciencia moral y la libertad van de la mano: “El hombre tiene el derecho de actuar en conciencia y en libertad a fin de tomar personalmente las decisiones morales. «No debe ser obligado a actuar contra su conciencia. Ni se le debe impedir que actúe según su conciencia, sobre todo en materia religiosa» (DH 3)” (CIC 1782).

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[1] Catholic Ethic and the Spirit of Capitalism. Free Press. New York. 1993.
[2] La primavera católica de Hillary
[3] Informe oficial de la administración Obama identifica la libertad religiosa con intolerancia
[4] Hillary Clinton declara la guerra a la religión

martes, 11 de octubre de 2016

Autenticidad y espontaneidad

"El bueno, aunque gobierne, es libre, y el malo, aunque reine, es esclavo, y no de un solo hombre, sino, lo que es más pesado, de tantos señores como vicios le dominan."

San Agustín. La Ciudad de Dios
La moral es el conjunto de normas de comportamiento generalmente aceptadas por una sociedad, por ello, la moral y la ley suelen estar íntimamente relacionadas. En cambio, la ética es la reflexión sobre las diferentes moralidades que se dan en las sociedades, por ello, la ética supone una actitud crítica sobre la moral y sobre las leyes. (Wikipedia en la entrada “etica aplicada”).

La moral (del gen. latín mōris, ‘costumbre’, y de ahí moralis, ‘lo relativo a los usos y las costumbres’) es un conjunto de normas, creencias, valores y costumbres que dirigen o guían la conducta de las personas en sociedad. La moral permite distinguir qué acciones son correctas (buenas) y cuáles son incorrectas (malas). Otra perspectiva la define como el conocimiento de lo que el ser humano debe hacer o evitar para conservar la estabilidad social. (Wikipedia bajo la entrada “moral”).

Ética y moral. Libertad. Hay muchas maneras de verlas. He aquí una explicación de la visión cristiana.

Solamente el ser humano toma decisiones de carácter moral [1]. Solamente los hombres pueden plantearse valores éticos. ¿Por qué? Porque la inteligencia humana encuentra en la realidad del estímulo muchas posibilidades, y se ve obligado a elegir. Los animales son amorales. No eligen. Responden a un estímulo de una manera determinada por su condicionamiento genético.

Si (en mi) casi todo fuera genético, dependiera de las condiciones económicas o estuviera absolutamente condicionado por el niño que fui, no tendría por mi parte ninguna responsabilidad en cómo soy. Es cierto que no podemos elegir lo que nos pasa; sucede y ya está, pero sí podemos elegir qué hacer ante lo que nos pasa. Puede que el margen de libertad no sea muy grande, pero dentro de ese margen el ser humano tiene efectivamente libertad. Es lo que se llama el libre albedrío, la libertad interna, que es la capacidad de decidir por ti mismo. Si a mi me meten en la carcel, aún poseo libre albedrío.

Podrás observar atentamente cómo resuelven su vida los otros, podrás imitarlos o hacer todo lo contrario, podrás pedir consejo a los que te parezcan mejores o intentar seguir a unos en esto y a otros en lo de más allá. En último extremo nunca podrás evitar tener que ser tú, y sólo tú, el que decide qué hacer de tu persona.

La Ética son unos mapas para orientarte al elegir. Eres libre y no hay manera de escapar. No queremos ser responsables de nuestras elecciones. Elegir da miedo. El que opta puede equivocarse. Preferimos pensar que un destino ciego nos obliga a hacer lo que hacemos. Te guste o te disguste, ser persona consiste, precisamente, en hacerte persona cada día. No te queda más remedio que elegir.

… el hombre se encuentra en situaciones complejas en que forzosamente ha de tomar decisiones teniendo en cuenta diversas alternativas. Y al verse obligado a decidir, se adueña de unas posibilidades que pasan a ser parte de su ser. Esas características son una elección personal, se las apropia, tiene que hacerlas suyas para completarse como hombre.

El ser humano … no está completo cuando nace, necesita irse perfeccionando mientras vive. No le queda más remedio que completarse a sí mismo. He aquí el problema moral, lo que llamamos segunda naturaleza, el carácter, la personalidad, resultado de las posibilidades apropiadas.

… hay una trampa conceptual muy común entre la gente de nuestro tiempo, que me parece sumamente grave. Consiste en suponer que lo más espontáneo es lo más auténtico. Existe la convicción generalizada de que la persona verdadera es la que no calcula, la que hace lo que se le ocurre siguiendo sus apetencias más elementales.

El engaño consiste en creer que determinados impulsos son tu esencia más propia. Tu eres quien eliges ser con tus actos, no con las ocurrencias que se te pasan por la mente y que no llegas nunca a realizar. Entre los diferentes deseos que tienes eliges el que consideras mejor. Das forma a tu yo en cada acto que realizas. Una persona auténtica es aquella que elige los deseos que considera más valiosos. La libertad no es la espontaneidad. Ser libre es elegir (los deseos) que quiero realizar. Yo no soy un único deseo, soy un montón, y muchos de ellos se me presentan como contrarios e incompatibles.

El deseo es lo que me apetece en un instante determinado. La voluntad hace lo que creo que es más conveniente para todo mi ser. Ambos componen al ser humano, pero la voluntad guiando siempre al instinto.




[1]  A partir de aquí parafraseo a Marcos Román, en su libro Ética para jóvenes, de persona a ciudadano, 2da edición. Ed. Desclée, 2006.

martes, 12 de julio de 2016

La separación de poderes entre la Iglesia y el Estado

El concepto de lo que es la separación de poderes entre la Iglesia y el Estado está siendo mal utilizado por los medios de comunicación. La presente reflexión intenta aclararselo al lector lego con el objeto de permitirle la toma de posición como ciudadano, sea creyente o no.

La separación Iglesia-Estado desde el punto de vista legal y político es un concepto por el cual las instituciones del Estado y las religiosas se mantienen disociadas. Debido al concreto ámbito histórico latinoamericano, haré referencia específica a partir de ahora a la Iglesia Católica. También deseo recalcar al lector que no debe confundir el Estado con el gobierno. El Estado es un concepto mucho más amplio que involucra la forma en la que se organiza la sociedad para poder funcionar mejor. Es la unión de la población, las instituciones públicas que la organizan (las ramas ejecutiva, legislativa y judicial, pero también el organismo electoral, la defensoría del pueblo, la contraloría, etc…) y la cultura. El concepto radica en que ni la Iglesia Católica interviene en los asuntos públicos, ni el Estado en cuestiones de fe. Cada parte tiene una autonomía para tratar los temas relacionados con sus esferas de influencia. El concepto también incluye que el Estado, como garante de la búsqueda del bien común y de la libertad individual, debe también ser garante de la libertad de culto.

La separación Iglesia-Estado es una de las medidas por las cuales se busca el establecimiento de un Estado laico o aconfesional, y hace parte del proceso de secularización de la sociedad frente a una realidad histórica que no fue así[1]. Con el término de “secularización del Estado” se hace referencia al proceso de pasar diversas instituciones y bienes de la esfera religiosa a la civil. La separación Iglesia-Estado está relacionada con la extensión de la libertad de culto a todos los ciudadanos, y se condiciona a partir de este derecho la relación entre el Estado y la Iglesia. Ocurre sobre todo en aquellos estados con religión de Estado u oficial que favorecían legal y/o informalmente una religión en detrimento de las demás[2].

Los Estados regulan las relaciones con la Iglesia Católica a través de tratados denominados concordatos que atañen a ámbitos de participación en la vida civil (enseñanza, matrimonios, divorcios, beneficencia, entierros, ...).

La idea implica que la Iglesia no debe involucrarse en política partidista. Es decir, no debe indicar por quién votar o por cuál partido votar, ni debe apoyar a un candidato o partido en particular. La razón de ello es porque la misión de la Iglesia es de orden trascendente, su objetivo es llevar a las personas a Cristo para que Él les de vida eterna; mientras que la de los partidos y la del propio Estado es inmanente, es decir, consiste en la búsqueda del bien común en la tierra.

Por esa misma razón, la Iglesia Católica no debe imponer sus leyes eclesiásticas al resto de la sociedad. Por ejemplo, no puede imponer una ley que obligue a todo el mundo a asistir a misa los domingos. Sólo por medio del buen ejemplo y la persuasión honesta es que los cristianos deben convencer a otros de que lo sean[3].

Por razón de su misión trascendente, la Iglesia Católica y otros credos sí pueden y deben intervenir en los asuntos de Estado en cuanto éstos involucren cuestiones de moral de carácter universal, es decir, aquellas cuestiones morales que son permanentes e independientes del contexto histórico y geográfico, y que todo ser humano debe siempre respetar, sea creyente o no.

“El orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política… Es propio de la estructura fundamental del cristianismo la distinción entre lo que es del César y lo que es de Dios, esto es, entre el Estado e Iglesia o, como dice el Concilio Vaticano II, el reconocimiento de las realidades temporales.”[4]

“La justicia es el objeto y, por tanto, también la medida intrínseca de toda política. La política es más que una simple técnica para determinar los ordenamientos públicos: su origen y su meta están precisamente en la justicia, y ésta es de naturaleza ética… Para llevar a cabo rectamente su función, la razón ha de purificarse constantemente, porque su ceguera ética, que deriva de la preponderancia del interés y del poder que deslumbran, es un peligro que nunca se puede descartar totalmente.”[5]

“En este punto, política y fe se encuentran. Sin duda, la naturaleza específica de la fe es la relación con el Dios vivo, un encuentro que nos abre horizontes mucho más allá del ámbito propio de la razón. Pero, al mismo tiempo, es una fuerza purificadora para la razón misma. Al partir de la perspectiva de Dios, la libera de su ceguera y la ayuda así a ser mejor ella misma.”[6]

Estamos en una época en que muchos miembros de la sociedad se ubican en posiciones extremas: por un lado quienes propugnan que la razón es incapaz de comprender la verdad, por tanto sólo existe lo que es útil o pragmático. Se trata del pragmatismo o relativismo. Pero la naturaleza de la razón del hombre, su capacidad de raciocinio, lo lleva a buscar la verdad. El relativismo esclaviza al hombre, porque le impide desarrollar su natural búsqueda de la verdad. Sólo la verdad libera al hombre. Afirmar dictatorialmente que “todo es relativo” es una contradicción en sí misma[7].

En el otro extremo están los racionalistas puros que pretenden que son capaces de abarcar todo con la razón. Niegan la existencia de Dios por cuanto es un ser más grande que la razón. No obstante, lo cierto es que la razón del hombre es capaz de darse cuenta de que fue creada y de ahí que se abra, de manera natural, a la trascendencia. No hacerlo implica negar la razón y entrar en contradicción[8].

Ambas posiciones intentan evitar que la Iglesia exponga a la luz de la moral sus puntos de vista en foros públicos, científicos y legislativos por considerar que se inmiscuyen en temas por fuera de su ámbito natural de acción. Pero esa es una apreciación incorrecta que los ciudadanos debemos evitar. La persona humana es el gran destinatario tanto de la acción estatal que busca el bien común como de las enseñanzas de la Iglesia que buscan mostrar a los hombres y mujeres de todo tiempo su naturaleza trascendente y su destino eterno.

Cuando la razón secular no es capaz de fundamentarse en una verdadera humanidad termina en la violencia, pierde su racionalidad y conduce al nihilismo que lleva en sí una dinámica autodestructiva. Esto ocurre cuando quienes dirigen el Estado no saben quién es el hombre y tampoco son capaces de conducirlo a su fin, por cuanto también les es desconocido[9].

Todas las esferas de la vida humana tienen una dimensión moral ya que la moral es el modo de vivir que respeta y realiza el bien de la persona y en toda actividad humana ese bien está en juego[10]. Conmino al lector a no dejarse confundir. Una discusión acerca de temas fundamentales en los que se ve involucrada la ética universal o moral natural, es un asunto que atañe directamente a los credos y es lícita y necesaria su participación para dar luz a la sociedad acerca de hacia dónde se está dirigiendo[11].

(Continúa)



[1] Conceptos extraídos de Wikipedia.
[2] La historia de las naciones muestra muy diversos ejemplos de la unión de la Iglesia y el Estado y sus consecuencias negativas para una y otro. La Iglesia Católica apoya fehacientemente dicha separación (por ejemplo ver Gaudium et Spes del Concilio vaticano II) siempre que no implique la eliminación de lo trascendente y del derecho a la libertad de culto por considerarlo como limitante del espíritu humano.
[3] Primera carta de Pedro, capítulo 3, versículo 15 (I Pe 3, 15)
[4] Carta Encíclica Deus Caritas Est. Benedicto XVI. Ediciones Paulinas. 2005. Pag 45-46.
[5] Ibid
[6] Ibid
[7] Para quien no halle evidente la contradicción, piénselo: no se puede afirmar que “todo” es relativo, porque “todo” implica que la afirmación dada no es una verdad sino que depende de si el oyente la acepta o no la acepta. A su vez, si “todo es relativo”, excepto el postulado básico, entonces no “todo” es relativo.
[8] Pablo Domínguez Prieto, sacerdote diocesano, filósofo y teólogo español, decano de la Facultad de Teología San Dámaso de Madrid en exposición sobre la búsqueda de la verdad y crisis de la razón, extraído de https://www.youtube.com/watch?v=7O1_f7zM054 en abril de 2015.
[9] Javier Martínez, doctor en Filosofía y Lenguas Semíticas, arzobispo de Granada.
[10] La universalidad de algún sistema moral es uno de los objetivos de la ética-objetiva cuyo contenido o efecto no se considera relativo ni subjetivo, sino efectivo y aplicable para todo hombre racional bajo un contexto determinado, siempre y cuando el agente capaz de comportamiento pueda actuar de manera racional, entendido como aquello en lo que todos los seres humanos puedan estar de acuerdo cuando decidan buscar un comportamiento moral específico que se juzgue "de bien" o "correcto", que mantenga o cause aceptable calidad de vida o evite alguna consecuencia inconveniente, y que surja a causa de la repetición de ciertos comportamientos probables para la humanidad (extraído de Wikipedia).
[11] No significa que sea la única luz que hay que consultar, pero sí es lícito y necesario consultar dicha luz.